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Experiencia Ernesto Neto en Museo Guggenheim Bilbao: “El cuerpo que me lleva”

Museo Guggenheim Bilbao acoge una retrospectiva única dedicada a la obra del artista brasileño Ernesto Neto, uno de los creadores más influyentes de su generación. Concebida en estrecha colaboración con el artista, la exposición recoge una amplia selección de sus obras, desde los noventa hasta la actualidad, así como otros trabajos creados específicamente para los espacios del museo.

“El cuerpo que me lleva” pretende sorprender al visitante, hacerle sentir y que interactúe con la obra. Las esculturas orgánicas del artista brasileño no dejan indiferente al observador. De dimensiones colosales, impactan en el público de manera brutal. “El cuerpo que cae”, obra creada por el artista en 2006, así lo demuestra. Se observa tumbado en unas hamacas móviles dispuestas bajo ella y desplazándose por el atrio del museo. El visitante disfruta de la escultura que pende sobre su cabeza. Las hamacas incorporan binoculares, así como compartimentos con especias, exhortando al visitante a observar, respirar hondo, vaciar la mente y disfrutar con todos los sentidos.

©Ernesto Neto en Museo Guggenheim Bilbao: "El cuerpo que cae femenino" ©Ernesto Neto en Museo Guggenheim Bilbao: "El cuerpo que cae femenino"

©Ernesto Neto en Museo Guggenheim Bilbao: “El cuerpo que cae femenino”

©Ernesto Neto en Museo Guggenheim Bilbao: "El cuerpo que cae femenino" ©Ernesto Neto en Museo Guggenheim Bilbao

©Ernesto Neto en Museo Guggenheim Bilbao: “El cuerpo que cae femenino”

Como ésta, algunas de las obras de Neto de esta muestra han sido reconfiguradas para ser adaptadas al espacio del museo. Otras, en cambio, han sido expresamente creadas por el artista para su exhibición en Bilbao. Ambas circunstancias hacen de esta un muestra única e irrepetible, en el escenario obra de Frank O. Gehry. Porque las obras de Neto, pueden ser atravesadas, habitadas, sentidas e incluso olidas. La participación del espectador en ellas, convierten una visita a la muestra en una experiencia singular. Se interactúa con las piezas, experimentando el propio cuerpo y los sentidos, sin perder de vista que, al mismo tiempo, son, como el cuerpo humano, frágiles y delicadas.

Como Ernesto Neto afirma, una exposición es un lugar para la poesía: “Todo el tiempo recibimos información, pero quiero que aquí se deje de pensar. Refugiarse en el arte. Pienso que no pensar es bueno, es respirar directamente de la vida”.

©Ernesto Neto en Museo Guggenheim Bilbao

©Ernesto Neto en Museo Guggenheim Bilbao: Labios de piedra, tetas de pimienta, amor de clavo, rana de niebla

©Ernesto Neto en Museo Guggenheim Bilbao

©Ernesto Neto en Museo Guggenheim Bilbao: “La vida es un cuerpo del que formamos parte”

Dividida en seis secciones (¿Por qué vas de nuevo a Roma?, Es la vida, La casa de los sueños, Dulce borde, Que no te asuste el caos y Vendo caramelos) que se distribuyen a lo largo de nueve espacios del museo (alguna sección ocupa más de un espacio), la muestra introduce al espectador en algunas zonas de inestabilidad, para regalarle después momentos de sosiego y de reconciliación con su ser. Un viaje mágico a través de túneles por los que vagar, superficies en las que hundir el cuerpo, figuras prominentes a las que abrazar y entornos fantásticos para oler y sentir.

©Ernesto Neto en Museo Guggenheim Bilbao

©Ernesto Neto en Museo Guggenheim Bilbao: “Cielo bosque”

©Ernesto Neto en Museo Guggenheim Bilbao

©Ernesto Neto en Museo Guggenheim Bilbao: “Huevo cuerpo”

©Ernesto Neto en Museo Guggenheim Bilbao

©Ernesto Neto en Museo Guggenheim Bilbao: “Nave útero capilla II”

Más información:
www.guggenheim-bilbao.es

Escrito por Matxalen Acasuso

Matxalen Acasuso

Arquitecta con estudio propio en Bilbao. PFC en la Universidad de Navarra, experiencia profesional en Alemania. Entusiasta por la arquitectura y la comunicación.

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